El baño suite

Vengo de una familia de cinco miembros en una casa con tres habitaciones y dos baños. Esto curte. Hasta que mis hermanos mayores no se independizaron, yo fui dando tumbos de un lado a otro. Contabilicé cuatro cambios de habitación, hasta que me pude estabilizar ya con más de 20 años.

Ahora que lo pienso, resulta difícil de creer que pudiéramos convivir cinco personas en aquella casa. Tampoco es que fuera enana, pero no era muy grande. Lo de los baños era un tema aparte. Uno de ellos era lo que en mi ‘pueblo’ se llama aseo (sin bañera). Me gustaban porque la decoracion de baños era muy curiosa: el aseo azul y el baño más grande, verde.

Este espacio más grande sigue siendo mi zona preferida de la casa cuando voy a visitar a mis padres. El mármol verdoso con toques crema es una delicia, además de que tiene orientación sur, con lo que está muy iluminado por las mañanas. Según las teorías orientales, el baño debe ser una zona para relajarse, algo que choca con el sentido eminentemente práctico de los occidentales. Pues el baño de la casa de mis padres debía estar diseñado por un japonés…

Ahora que he vivido en unas cuantas casas más, puedo decir que todavía no he encontrado un baño tan relajante como aquel. Yo creo que la clave estaba en la decoracion de baños tan armoniosa y en la luz. El tema de la luz es fundamental. En la mayoría de los pisos en los que he vivido a posteriori, los baños no tenían fuente de luz natural. Y sigo sin adaptarme a eso. Por mucho que ahora estén de moda los denominados baños suite.

Recientemente nos hemos mudado y me ha tocado ver numerosos pisos. Me ha sorprendido la cantidad de baños denominados ‘en suite’, que vende mucho, por lo visto. Se trata de un concepto importado de los hoteles: un baño integrado en el dormitorio. En los hoteles tiene todo su sentido, por una cuestión de aprovechar el espacio, pero en una casa aun no lo entiendo… Dadme mi baño con luz natural y dejadme de baños suite oscuros como una cueva.