Una buena experiencia 

Llega un momento en la vida de (casi) cualquier persona que mira su cuenta corriente y piensa: tengo que ahorrar. En este caso no ha sido tanto comprobar que hay un agujero en mi cuenta corriente, sino entender que se aproximan borrascas en el horizonte. El asunto del virus pronto será algo más grave que una crisis sanitaria, y más en un país como España donde las crisis siempre son el doble duras que en otros países limítrofes. 

La cuestión es que decidí que, hasta que escampase, debía vigilar gastos superfluos, fuese lo que fuese, todo contaba, como el dinero que me gasto en taxis para ir al aeropuerto. Por mi trabajo debo viajar bastante, incluso en tiempos de pandemia (siempre que las autoridades me lo permitan) por lo que los gastos de transporte son elevados. Y lo de los taxis para ir a Barajas… qué vamos a contar. Así que pensé en cómo podía ahorrar algo de dinero con este tema. Y encontré el parking la vacolla.

Para viajes cortos en los que solo voy a pasar uno o dos días fuera, la posibilidad de dejar el coche en un parking cercano al aeropuerto podía suponer un considerable ahorro de dinero. Consulté algunas dudas que tenía con los gestores del parking y me dije que tenía que probarlo, al menos una vez, para ver si realmente merecía la pena.

Una de las dudas que tenía era en relación al método usado para acercar el coche al aeropuerto. No sabía muy bien si en la empresa se encargaban de dejar el coche en la terminal, pero así fue. Y uno siempre teme un poco qué pasará con el coche cuando es conducido por otra persona, pero en mi caso todo fue impecable. Por otro lado, me aseguraron que el parking la vacolla tiene seguridad las 24 horas del día y que los vehículos están a buen recaudo.

De momento, ya lo he usado tres veces. La última en un viaje más largo, ya que una vez que superas los cinco días, el precio de estancia del coche es muy inferior. Saqué la calculadora y consideré que todavía me salía rentable en vez de montarme en un taxi.