Qué consecuencias tiene una operación de cáncer de estómago

Una operacion cancer estomago puede tener consecuencias muy diferentes en función de lo avanzada que estuviera la enfermedad y lo que haya sido necesario extirpar. Algunas personas tienen que enfrentarse a una vida sin estómago ni esófago, algo que les condicionará su manera de alimentarse para el resto de su vida. Si además es preciso realizar sesiones de quimioterapia o radioterapia, las molestias pueden ser mayores. 

Cuando se extirpa totalmente el estómago y el esófago de un paciente este puede continuar comiendo pero, evidentemente no va a ser sencillo. Al no haber un depósito, por así decirlo, la cantidad de alimento que va a tolerar el cuerpo va a ser muy pequeña. De hecho, lo habitual es tener que someterse a dilataciones del tubo digestivo para que pueda soportarse más alimento.

Es frecuente que muchas personas tengan un fuerte malestar cada vez que comen o beben por pequeñas que sean las cantidades que ingieren y tienen que acostumbrarse a comer la comida muy masticada y a beber extraordinariamente despacio. Lo ideal es que durante mucho tiempo, incluso de por vida, la persona esté en manos de un nutricionista que le ofrezca las pautas adecuadas para alimentarse correctamente. Dado que la cantidad de comida es muy pequeña, lo normal es que se tomen suplementos que aporten las vitaminas y minerales que se necesitan.

Además del nutricionista también es muy recomendable que la persona cuente con un psicólogo que le ayude a pasar por este trago tan difícil. Vivimos en una sociedad en la que todo gira en torno a una mesa: quedamos para comer o para tomar algo, invitamos a los amigos a cenar en casa, celebramos las fiestas con familia, con amigos y con compañeros de trabajo… en definitiva, la comida está siempre presente y cuando no se puede tomar con normalidad la persona se siente obligada a dar explicaciones que a veces no le apetece dar, sobre todo cuando todavía no ha acabado de asumir lo que le ha sucedido.

Pero paso a paso, es posible llevar una vida más o menos normal, siempre con cuidado en la alimentación y celebrando, quizás de otros modos que no sean con la comida, la suerte de haber podido superar una experiencia tan complicada y seguir ahí para contarlo, disfrutando de la vida y de todos los acontecimientos aunque tenga que ser con limitaciones.