Sobrevivir al temporal 

Todos aquellos que abrieron un negocio de hostelería a principios de 2020 habrán maldecido su suerte durante todo este tiempo. ¿Quién me mandaría a mí abrir un restaurante semanas antes de la peor pandemia que se recuerda desde hace un siglo? Pero la vida es así y hay que afrontar las cosas como vienen. En el caso de mi socio y yo este era el tercer restaurante que abríamos en la ciudad. Ya teníamos dos que funcionaban bien y para febrero de 2020 abrimos el tercero… El resto es historia.

Cerrar un restaurante conlleva innumerables contratiempos además del puramente económico. Por un lado, está el alquiler del local que has de seguir pagando porque el contrato no pone nada de pandemias. Y luego están los acuerdos con los distribuidores. Si estoy pendiente de recibir un pedido de mi distribuidor de pescados congelados para hosteleria, pero sé que no le voy a dar salida porque no sé cuándo voy a abrir pues es un problema importante. Porque todo va sumando. Al final te das cuenta de que lo único que haces es tapar un agujero por dos que se abren.

Por el lado positivo, si es que esto tiene alguna cosa positiva, es que todos los hosteleros estamos aprendiendo cosas a marchas forzadas. Te das cuenta de la debilidad que tiene una sociedad como la nuestra tan hiperconectada. Cualquier suceso al otro lado del mundo puede hacer que tengas que cerrar tu negocio en unas semanas: es algo inaudito. 

En nuestro caso, al tener tres locales estamos intentando resistir porque con dos de ellos iba bastante bien. Con los trabajadores hemos tenido que acudir al ERTE porque no nos quedaba más opción. Y aunque es verdad que con las terrazas ha ido bastante bien tras la reapertura, el problema del turismo ha sido otro hándicap. 

Al final si tienes que renegociar los contratos con el distribuidor de pescados congelados para hostelería o con otros proveedores no te queda más opción. Porque de los restaurantes dependen muchos sectores, no solo el propio hostelero. Eso es lo que no entiende la gente cuando pide el cierre de tal o cual sector: todo está interrelacionado. La crisis golpeará fuerte a (casi) todo el mundo.